¿Cómo va la inflación de los aceites vegetales en Colombia?
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El índice de precios de los alimentos de la FAO sube por segundo mes consecutivo, impulsado principalmente por las presiones relacionadas con la energía sobre los precios de los aceites vegetales y el azúcar
El índice de precios de los alimentos de la FAO se situó en un promedio de 128,5 puntos en marzo de 2026, es decir, 3,0 puntos (un 2,4 %) por encima del nivel revisado de febrero, lo que representa el segundo aumento mensual consecutivo. Los índices de precios de todos los grupos de productos básicos —los cereales, la carne, los productos lácteos, los aceites vegetales y el azúcar— subieron en distinto grado, como consecuencia no solo de las variables fundamentales del mercado subyacentes, sino también de las reacciones ante el aumento de los precios energéticos ligado a la escalada del conflicto en el Oriente medio. En comparación con los niveles históricos, el índice se ubicó 1,2 puntos (un 1,0 %) por encima de su valor de hace un año, pero se mantuvo 31,7 puntos (un 19,8 %) por debajo del nivel máximo alcanzado en marzo de 2022.
Por el lado del índice de precios de los aceites vegetales, se situó en un promedio de 183,1 puntos en marzo, es decir, 8,9 puntos (un 5,1 %) más que en febrero, aumentando así por tercer mes consecutivo. El índice se ubicó asimismo 21,3 puntos (un 13,2 %) por encima del nivel registrado hace un año. El constante aumento obedeció al alza de las cotizaciones de los aceites de palma, soja, girasol y colza. Los precios internacionales del aceite de palma alcanzaron su nivel más elevado desde mediados de 2022 y pasaron a registrar un sobreprecio respecto del aceite de soja, fundamentalmente a causa de los efectos derivados de las subidas pronunciadas de los precios del crudo, mientras que unas estimaciones inferiores a las previstas para la producción en Malasia supusieron un apoyo adicional. Los precios mundiales del aceite de soja subieron ligeramente, ya que el alza estacional de los suministros para la exportación en América del Sur compensó parcialmente las expectativas de una mayor incorporación de los biocombustibles en los Estados Unidos de América. Por su parte, los precios internacionales de los aceites de girasol y colza fueron respaldados, respectivamente, por la persistente escasez de la oferta en la región del Mar Negro y las perspectivas de un fortalecimiento de la demanda de materias primas ante unos precios energéticos mundiales considerablemente elevados.
ICONTEC PUBLICA PROYECTOS DE NORMATIVIDAD TÉCNICA EN FASE DE CONSULTA PÚBLICA
Asograsas, participa desde 2008 en la construcción de normas y guías técnicas, siendo miembro del Comité Técnico 049 – Aceites y Grasas Vegetales y Animales Comestibles del Instituto Colombiano de Normas Técnicas y Certificación ICONTEC.
En el marco de nuestra participación, les informamos sobre los proyectos de normatividad técnica nacional que actualmente se encuentran en fase de consulta pública, con el objetivo de que ustedes como agentes nacionales de la industria de grasas y aceites comestibles participen activamente en la presentación de comentarios y observaciones dentro del proceso de construcción normativa liderado por el ICONTEC:
– NTC 3272: GRASAS Y ACEITES COMESTIBLES PARA FRITURA INDUSTRIAL: El proyecto normativo tiene por objeto establecer los requisitos y ensayos que deben cumplir las grasas y los aceites comestibles para fritura industrial.
Disponible en consulta pública hasta el próximo sábado 02 de mayo de 2026.
Link de consulta del proyecto normativo:
https://drive.google.com/file/d/1guqQj-YHgvL4_nVZtEG8Fwg9BwbZIYoT/view?usp=sharing
– NTC 3747: GRASAS Y ACEITES COMESTIBLES VEGETALES Y ANIMALES. ESTEARINA COMESTIBLE DE PALMA: El proyecto normativo tiene por objeto establecer los requisitos que debe cumplir la estearina comestible de palma (Elaeis guineensis Jacq., Elaeis oleífera, y E. oleifera x E. guineensis) RBD (Refinada, blanqueada y desodorizada).
Disponible en consulta pública hasta el próximo sábado 02 de mayo de 2026.
Link de consulta proyecto normativo:
https://drive.google.com/file/d/1yQxzkdvIwAHupL20J4GcmYYCIrLKSTDU/view?usp=sharing
– NTC 1732: INDUSTRIAS ALIMENTARIAS. MONO Y DIGLICÉRIDOS DE ÁCIDOS GRASOS: El proyecto normativo tiene por objeto establecer los requisitos para los mono y diglicéridos de ácidos grasos, utilizados como emulsificantes en productos alimenticios.
Disponible en consulta pública hasta el próximo sábado 06 de junio de 2026.
Link de consulta del proyecto normativo:
https://drive.google.com/file/d/13QiGyzzclrG7_rZAoUu0ZpSs2sytzdyW/view?usp=sharing
– NTC 264: GRASAS Y ACEITES COMESTIBLES VEGETALES Y ANIMALES. ACEITE DE GIRASOL: El proyecto normativo tiene por objeto establecer los requisitos para los aceites de girasol proveniente de las diferentes variedades de semilla (semillas de Helianthus annuus L.), refinado, blanqueado y desodorizado (RBD).
Disponible en consulta pública hasta el próximo sábado 06 de junio de 2026.
Link de consulta del proyecto normativo:
https://drive.google.com/file/d/1WgkEF0wnir299qyIVWm67buC3MgKdNe5/view?usp=sharing
– NTC 3748: GRASAS Y ACEITES COMESTIBLES VEGETALES Y ANIMALES. OLEÍNA Y SUPEROLEINA COMESTIBLE DE PALMA: El proyecto normativo tiene por objeto establecer los requisitos para la oleína y superoleína comestible de palma (Elaeis guineensis Jacq., Elaeis oleífera, y E. oleifera x E. guineensis) refinada, blanqueada y desodorizada (RBD).
Disponible en consulta pública hasta el próximo sábado 06 de junio de 2026.
Link de consulta del proyecto normativo:
https://drive.google.com/file/d/1mpEKW12SKdflE7EKB2wgCqc2yV6ymaYN/view?usp=sharing
Desde Asograsas estaremos recopilando a través del correo electrónico: rsalazar@asograsas.com; todos sus comentarios y observaciones, en aras de consolidarlos y remitirlos oportunamente a ICONTEC para su revisión y presentación formal en el marco del proceso de construcción normativa.
ALERTA POR POSIBLE FORMACIÓN DE “SUPER FENOMENO DEL NIÑO”
La comunidad científica internacional ha advertido sobre el posible desarrollo de un evento climático de alta intensidad asociado a El Niño, fenómeno que podría alterar de manera significativa los patrones de lluvia y temperatura en distintas regiones del mundo, incluyendo América Latina. Este escenario ha encendido alertas sobre sus efectos en la seguridad hídrica, la producción agrícola y la estabilidad climática regional. En Colombia, las autoridades ya han comenzado a tomar medidas preventivas. El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM) y el Ministerio de Ambiente activaron una alerta temprana ante la probabilidad de que el fenómeno de El Niño se desarrolle en la segunda mitad de 2026, luego de evidenciarse un calentamiento sostenido del océano pacífico ecuatorial, principal indicador de este evento climático.
De acuerdo con los modelos climáticos, existe una alta probabilidad de que el fenómeno se consolide entre junio y agosto de 2026 y se extienda hasta finales del año. Aunque aún no ha sido declarado oficialmente, las señales actuales han llevado a las autoridades a iniciar procesos de preparación institucional y socialización del riesgo en las regiones. El principal impacto esperado en Colombia sería una reducción significativa de las lluvias, especialmente en las regiones Caribe, Andina y Pacífica, acompañada de un aumento en las temperaturas. Este comportamiento podría generar efectos directos sobre el abastecimiento de agua, la producción agropecuaria y la generación de energía, sectores altamente sensibles a las variaciones climáticas.
La alerta adquiere mayor relevancia en un contexto climático atípico. Durante los primeros meses de 2026, el país ha enfrentado lluvias intensas e incluso emergencias por inundaciones en varias regiones, lo que evidencia una alta variabilidad climática. La eventual transición hacia condiciones de El Niño implicaría un cambio abrupto hacia escenarios de sequía en el segundo semestre del año. A nivel global, los científicos advierten que un evento de gran magnitud, incluso un “super fenómeno del niño” podría intensificar fenómenos extremos, alterar los ciclos de precipitación y agravar los efectos del cambio climático, incrementando la frecuencia de sequías, olas de calor e impactos sobre ecosistemas y sistemas productivos.
En este contexto, las autoridades colombianas han enfatizado la importancia de la anticipación y la gestión del riesgo, con el fin de mitigar impactos sobre comunidades y sectores económicos. El monitoreo permanente del sistema océano atmosférico y la coordinación con entidades territoriales serán claves para enfrentar los posibles efectos del fenómeno. Para el sector productivo, este escenario implica riesgos asociados a la disponibilidad de agua, el comportamiento de cultivos, los costos energéticos y la logística, por lo que la planificación anticipada y la adopción de medidas de adaptación serán determinantes en los próximos meses.
CONTRALORÍA ALERTA SOBRE RIESGO DE DESABASTECIMIENTO ENERGÉTICO Y MAYOR DEPENDENCIA DE IMPORTACIONES
La Contraloría General de la República advirtió sobre un creciente riesgo de desabastecimiento energético en Colombia, en un contexto marcado por el aumento de las importaciones de gas y combustibles líquidos, la caída de las reservas y los retrasos en proyectos estratégicos del sector. Según el más reciente informe, el país ha incrementado su dependencia de los mercados internacionales para cubrir la demanda interna: cerca del 40% de la gasolina consumida ya es importada y, por primera vez, ha sido necesario recurrir a la importación de gas natural licuado. Esta situación se relaciona con la reducción de las reservas probadas de hidrocarburos, cuyo horizonte de autosuficiencia se ha limitado a 5,9 años en gas y 7,2 años en petróleo, evidenciando un agotamiento progresivo y una baja incorporación de nuevas reservas.
El organismo también identificó factores estructurales que agravan el panorama, como la falta de proyectos de regasificación —especialmente en el Pacífico—, la ausencia de redundancias en el sistema de transporte y los retrasos en inversiones clave, lo que podría generar dificultades para atender la demanda desde 2026, particularmente en regiones del interior. A esto se suman posibles impactos económicos como el aumento de precios, riesgos de racionamiento y mayor exposición a la volatilidad internacional, así como brechas en el acceso a la energía y debilidades en la planeación del sector. En este contexto, la Contraloría instó al Gobierno a tomar medidas urgentes para fortalecer la soberanía energética, mientras que sectores como el de grasas y aceites comestibles enfrentarían mayores riesgos por costos elevados, restricciones de suministro y afectaciones en su competitividad.
ASOGRASAS trabaja para la realización de un fin de beneficio integral para la industria de grasas y aceites comestibles, impulsando la innovación y crecimiento del sector dentro del concepto de desarrollo sostenible que involucra un criterio de beneficio social y ambiental.
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